Exponen sobre cambios sociales y civiles emanados del Movimiento Estudiantil del 68


Elías Quijada//

Un elemento del que pocos se percataron y que se originó en el movimiento estudiantil de 68, fue el cambio de mayoría de edad a los 18 años ordenado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, pues antes la persona era adulta por ley a los 21 años y al ser menores de edad los padres podrían reclamar a sus hijos y quedar en libertad después del momento desafortunado que marcó la historia de México, señaló Alipia Avendaño Enciso, profesora de la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora.

La razón de este episodio fue porque gran parte de los jóvenes de preparatoria activos en el movimiento estudiantil eran menores de edad y se optó por cambiar el estatus de mayoría de edad para proceder legalmente; pero fue hasta el 22 de diciembre de 1969 cuando se publicó en el Diario de la Federación el decreto de reconocimiento a los jóvenes mexicanos como ciudadanos a partir de los 18 años.

Durante la charla con estudiantes de primer semestre de la Licenciatura en Psicología, la docente universitaria dio un contexto sobre las causas, condiciones de desenlaces, movimientos precursores y perspectivas de lo que fue el movimiento estudiantil del 68, el cual tuvo como causa por la crisis económica, autoritarismo, represión en el enfrentamiento entre estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y la Escuela Preparatoria Isaac Ochoterena incorporada a la UNAM y la violencia callejera.

Para contextualizar el hecho, explicó que hubo movimientos precursores en el siglo XX como el ocurrido con los obreros en Santa Rosita en Coahuila y después algunos sectores se levantaron en protesta para exigir mejores condiciones salariales y laborales. “De los años 50 al 64 se registraron movimientos del magisterio, electricista y ferrocarrilero, pero no se quiere decir que no hubo otros grupos inconformes, pero a ellos se le catalogó como movimientos urbanos”, dijo.

A partir del 64 surgió un movimiento importante de estudiantes médicos del Hospital 20 de Noviembre, en la Ciudad de México, pero al igual que todos tuvieron eventos de represión por el gobierno, quienes demandaban libertad de cátedra, respeto a la autonomía de las instituciones de educación superior y derechos enfocados a los jóvenes; después en Morelia suscitó otra movilización en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo y en Sonora en 1967 por estudiantes de la alma mater, detalló.

“Se suman tres movimientos consecutivos de jóvenes que tenían demandas similares; a nivel internacional en el año de 1968 en Polonia, Francia, estados unidos y otras partes del mundo, donde los jóvenes tuvieran libertad de expresión y demandas propias de esas épocas y fue así como se generó una corriente a nivel mundial”, indicó.

Recordó que el mayor evento fue en la Ciudad de México, cuando en la preparatoria adscrita a la UNAM, intervino la policía y fue el detonante para solicitar respeto a la autonomía universitaria y a este movimiento se adhirieron integrantes del IPN y otros centros educativos de educación superior, donde se generó un ambiente de huelga para demandar diferentes aspectos y sobre todo un alto al hostigamiento.

Durante la última marcha que se llevó por Tlatelolco termina en una masacre y empieza la persecución de los estudiantes líderes, también hubo desaparición forzada de personas, además se impuso un silencio por el gobierno federal ante la inauguración de los Juegos Olímpicos que habrían desarrollarse en tierra azteca; sin embrago, el movimiento fue relevante desde sus orígenes porque pedían derecho a la educación, libertad de catedra y autonomía.

A manera de conclusión Avendaño Enciso aseguró que fueron varios los impactos negativos emanados del movimiento del 68 pues la mayoría de los planteles de educación media superior y superior del país estaban sitiados por fuerzas policiacas, fue una opresión fuerte, un alto número de detenidos y otros tantos enviados a hospitales psiquiátricos, también se efectuaron despidos y encarcelamiento de varios maestros que no estuvieron participando directamente con el movimiento.

“Lo positivo del movimiento fue que los integrantes empezaron a difundir lo que se publicaba y en su momento se dieron a conocer nuevas formas de información para dar a conocer su historia y relatos estudiantiles que se originaron en el hecho histórico de la comunidad estudiantil de México”, concluyó.