Exponen la lucha histórica del feminismo

Paula Trespalacios Argain

Hace 50 años, no solo era común que una mujer tuviera que pedir permiso a su esposo para trabajar, sino que así lo establecía la normatividad mexicana. Fue hasta 1975, con el periodo de denuncia y el inicio del movimiento feminista, que esta situación comenzó a cambiar.

Así lo relató Susana Vidales en su conferencia “De la liberación femenina a la Conferencia de Beijing: 50 años de lucha feminista”, impartida en el marco de las actividades conmemorativas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, a invitación del Programa Institucional de Inclusión y Equidad de Género.

La pionera del feminismo en México explicó que los antecedentes de este movimiento estuvieron, de alguna manera, ligados al socialismo, pues fueron las mujeres dentro de este sistema quienes inicialmente impulsaron la causa.

“A partir de esos pequeños grupos que se formaron en la Ciudad de México, se empezó a hablar de que todo lo que nos sucede en la vida tiene un trasfondo político. Siempre detrás de lo personal hay algo político; estamos inmersos en un mundo donde lo político es fundamental e impacta nuestras vidas”, señaló.

Vidales destacó que, en la década de los 70, el feminismo comenzó a cuestionar normas impuestas sobre el cuerpo femenino. En aquel entonces, por ejemplo, a las mujeres no se les permitía usar pantalones y debían vestir únicamente faldas.

“Toda la vida de las mujeres estaba regida, fundamentalmente, por lo que decidía la familia, y esta, a su vez, seguía los mandatos de la religión. Cualquier religión. Así que nuestras vidas parecían estar planeadas de antemano, particularmente por nuestras madres”, relató.

El cuerpo, la sexualidad y el placer

Galardonada con el Premio de Periodismo en Sonora en 1996, Susana Vidales también habló sobre cómo, en ese contexto, las mujeres comenzaron a explorar su sexualidad y el placer, lo que representó una auténtica revolución.

“Tras la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en 1975, el gobierno mexicano tuvo que hacer cambios importantes. Hasta antes de esa fecha, las mujeres debían pedir permiso a sus esposos para salir a trabajar; ellos debían autorizarlo. Tampoco podían tramitar un pasaporte ni otros documentos oficiales sin el consentimiento del marido. Fue entonces cuando comenzó un periodo de denuncia, un periodo que hizo visible esta desigualdad”, comentó.

A raíz de este movimiento, se reformó el Artículo 4° Constitucional, otorgando igualdad jurídica a las mujeres y declarando anticonstitucional la desigualdad. También se reconoció por primera vez el derecho de las mujeres a planificar su familia y se eliminó del Código de Comercio la norma que exigía permiso del esposo para que ellas pudieran emprender negocios.

Pionera del feminismo

Por su parte, Martha Patricia Minjárez Soza, coordinadora del Programa Institucional de Inclusión y Equidad de Género y anfitriona del evento, destacó el papel clave que ha desempeñado Susana Vidales en la creación de estructuras e iniciativas que han fortalecido la participación política y social de las mujeres en el país.

“Como fundadora del Instituto Sonorense de la Mujer, dejó un legado invaluable al crear un espacio dedicado a la promoción de políticas públicas con perspectiva de género, el empoderamiento femenino y la defensa de los derechos humanos de las mujeres. Su trayectoria sigue inspirando a nuevas generaciones a luchar por una sociedad más equitativa”, aseguró.

Este evento se realizó el pasado viernes, 8 de marzo, en el Departamento de Letras y Lingüística.