Elías Quijada
Los infantes con síndrome de Down requieren más atención especializada desde su nacimiento, con un enfoque particular en la estimulación psicomotriz para favorecer su desarrollo integral, consideró Carlos Ernesto Ogarrio Perkins, académico en el Departamento de Ciencias del Deporte y la Actividad Física de la Universidad de Sonora.
En entrevista sobre la relevancia de terapias y activación física en el desarrollo de niñas y niños con el cromosoma 21, el especialista dijo que, por medio del movimiento, este grupo de personas adquiere nuevas experiencias, pero requieren de atención especial para no presentar alguna lesión que pueda limitar su estado de salud.
Especificó que son muy notables las características del síndrome; incluso, algunos pueden presentar Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), por ello, por medio del ejercicio físico, se puede tener un mejor nivel en su comportamiento y temperamento.
Solamente lo que se indique
Indicó que es fundamental que las personas participen en ejercicios, realicen algún deporte o actividades de artes donde se puedan expresar; sin embargo, debido a las condiciones de su cuerpo, en la columna vertebral, presentan una debilidad y están contraindicados movimientos como las acrobacias y parado de cabeza, lo que puede lesionar su médula.
“También, sus ligamentos son laxos y se debe de tener cuidado con los ejercicios de estiramiento. La recomendación es que, si los van a llevar a terapia de ejercicio físico o deporte, que sea con personas que tengan conocimiento sobre las capacidades y contradicciones de la infancia con este trastorno genético”, agregó.
Actividad en Unison
Ogarrio Perkins destacó que la Universidad de Sonora, desde hace 12 años, ofrece acuaterapia, actividad que no presenta riesgo de lesión o golpes porque se tiene ambientes más controlados, pero reiteró que, con las medidas de seguridad, cualquier niño y niña con síndrome de Down puede activarse físicamente.
“La natación les ayuda con ejercicios de respiración al ventilar más aire, más oxígeno y sacan más dióxido de carbono, entonces la sangre se oxigena, el corazón tiene mayor fuerza para su función natural y la persona tiene un crecimiento y desarrollo mejor”, comentó.
El docente universitario hizo un llamado a la sociedad en general para fomentar la inclusión de las personas con síndrome de Down, pues tienen las mismas capacidades de aprendizaje que cualquier persona y cada vez más logran concluir sus estudios de bachillerato hasta llegar a la educación superior.
“La sociedad requiere incluir a esas poblaciones y otorgar herramientas para que se desarrollen. En Sonora, hay escuelas de capacitación donde se les enseña labores sencillas; ellos tienen mucha capacidad y por falta de cultura social antes se quedaban rezagados”, sostuvo.
Cada 21 de marzo se realiza una jornada conmemorativa sobre el Día Internacional del Síndrome de Down. El objetivo de la fecha es para concienciar sobre esta condición genética.
El origen del término “Down” se remonta al año de 1866, cuando el médico británico John Langdon Haydon Down lo utilizó por primera vez para describir las características comunes de las personas con esta condición.
Desde entonces, los avances médicos y sociales han mejorado significativamente la calidad de vida y la inclusión de las personas con este síndrome, con muchos alcanzando y superando los 50 años de edad.